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¿Qué decir sobre mí? Unos dicen que soy como
una piedra en el zapato, y otros que soy adorable. Realmente, yo
soy algo que está por ahí. Que anda, come, bebe (Coca
cola light) hace sus necesidades, hace un poco de deporte...
Además es amigo de sus amigos, enemigo de sus enemigos (aunque
no se le conoce ninguno, salvo un malvado baatezu de la septima
capa del abismo pero esa es una historia muy larga).
Por lo demás, es bajito, fuertecito, (algunas dicen que
hasta salao) tiene 28 años, es periodista y es nuestro concursante
de hoy.
Si quieres ponerte en contacto con el.... aqui
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viernes, diciembre 31, 2004 |
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A todo cerdo le llega su san martín |
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Y a tí, cacho de cabrón, te queda muy poco. Apenas unos cien minutos, que deberás aprovechar para reflexionar, hacer balance, esas cosas que tanto te gustan. Ya sabes, que no me gusta hacer esas chuminadas, pero contigo haré una excepción.
Te diré tambien, que no lamentaré en nada tu muerte, ahogada en sidra o cava, que le den por saco al champán como a tí (a ver si ahora con rivalidades mal entendidas les vamos a hacer la guerra a los franceses más facil). Te diré que te odio, que no has cumplido con nada de lo que te pedí, ni de lo que te pidieron mis amigos y mis seres queridos.
En su lugar, decidiste jugar a la ruleta rusa y sin dar oportunidades de ganar, y tan sólo unos cuantos momentos han valido la pena. Por lo demás... anda que te has esforzado maldito cabrón en currartelo un poquito. Has separado a mucha gente, has traido infelicidad, miseria, desidia, aburrimiento, no ya a mi vida, sino a la de los que quiero, y eso... eso si que no te lo perdono. Que una cosa es lo que hagamos cada uno con su vida, y otra lo que tú decidieses por ellos.
Y es que, maldito cabrón agonizante, no has hecho más que apagar el brillo de la mirada de tanta gente, arrebatando pedazos de sonrisa, de alegría e ilusiones que por más que intentamos taparlos y recomponer esos muros quebrados por la tristeza no lo logramos.
Será por que ya no veo las mismas sonrisas de antes, porque en tantos ojos falta la chispa que encendía los míos, supongo, que será por eso, que te deseo esa muerte lenta, axfisiado en uvas y anuncios, en falsa alegría. Sólo espero que lo último que recuerdes sea lo que le diremos a Ramonchu cuando acabe de dar las uvas. Feliz año 2005... por el culo te la hinco. Aunque igual llegaremos unos miseros segundos tarde...
Ahi te pudras 2004.
Una canción: Un año más (Mecano)
Guardado
por Bucci @ 12/31/2004 08:41:00 PM
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miércoles, diciembre 29, 2004 |
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martes, diciembre 28, 2004 |
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Adoro.... |
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Adoro esos momentos juntos... las largas charlas en el Messenger, cada uno en su silla tras la pantalla del ordenador, riendo, charlando, sintiendo, deseando estar físicamente al otro lado, los dos juntos, sin tener que recurrir a esas teclas malditas que tardan tanto en decir lo que los ojos y los corazones dicen quedos, sin necesidad de romper ese silencio que suena a bolero con final feliz, a canción para bailar pegados instalados en un mundo pensado sólo para los dos...
Adoro ver tu sonrisa entre la gente cuando llegas tarde, disculpandote por algo que ni siquiera llegaré a escuchar, perdido como estoy en la profundidad de tus ojos castaños, y responderte con ese preciosa que no logra más que rompas a reir, modesta y picara.
Adoro caminar juntos, escuchando tus ilusiones, tus anhelos y como te agarras a mi mano para no salir volando llena de sueños a un cielo al que le falta la estrella que eres para mí.
Adoro el recuerdo de ese primer beso, casi robado y furtivo, pero a la vez deseado por los dos. Adoro poder decir que eres tan importante para mí. Adoro poder decir que eres mi novia.
Una canción: Adoro (Armando Manzanero)
Guardado
por Bucci @ 12/28/2004 01:35:00 AM
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viernes, diciembre 24, 2004 |
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miércoles, diciembre 22, 2004 |
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FELIZ FALACIA |
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Ahora sí que si, ya está aqui esa falacia de mentiras y cariño llamada Navidad. Para celebrarla tenía pensado escribiros algo parecido al Cuento de Navidad de Dickens, pero esta mañana en el metro he leido algo que refleja la falacia mejor de lo que podría hacerlo yo. Asi que disfrutad, es un poco largo pero merece la pena...
Cuento de Navidad (Arturo Perez Reverte. Patente de Corso. 1998)
Érase una ciudad grande, como las de ahora, y la policía les había precintado el piso, y ya no tenían para pagar una pensión. Exactamente igual que en los cuentos de Navidad que tienen como protagonistas a desgraciados como ellos. «Hace un frío del carajo», dijo él mientras buscaban un portal en condiciones. Había un abeto iluminado al final del bulevar, donde El Corte Inglés y sus luces se confundían con los semáforos, con el destello frío y trágico de una ambulancia que pasaba en la distancia, demasiado lejos para que pudiera oírse la sirena. Una ambulancia muda, con destellos de tragedia urbana. Las ambulancias y los coches de policía y los de pompas fúnebres, se dijo él viendo desaparecer el destello, son igual que pájaros de mal agüero. Vehículos con mala leche.
Lo mismo aquella noche la ambulancia iban a necesitarla ellos. Porque, como ustedes ya habrán adivinado, la mujer, la joven, estaba fuera de cuentas, o casi. Caminaba con dificultad, entreabierto el abrigo sobre la barriga, llevando en una mano la Adidas llena de ropa para el que venía en camino, y en la otra una maleta de ésas que, a fuerza de haber ido a tantos sitios, ya no tenía aspecto de ir a ninguna parte.
— Me cago en todo — dijo él. Y ella sonrió, dulce, mirándole el perfil duro y desesperado, el mentón sin afeitar. Sonrió dulce porque lo quería y porque estaba allí, con ella, en vez de haber dicho adiós muy buenas y buscarse la vida en otra parte, con otra chica de las que no se equivocan al anotar con lápiz rojo días en el calendario.
De vez en cuando se cruzaban con transeúntes apresurados, de ésos que siempre aprietan el paso en Navidad porque tienen prisa en llegar a casa. Una mujer de edad se apartó de él, mirando con desconfianza su aire sombrío, la mugrienta mochila que cargaba a la espalda, los bultos atados con cuerdas, uno en cada mano. Después un yonqui flaco y tembloroso les pidió cinco duros y, sin obtener respuesta, los siguió un trecho por la acera, caminando detrás, con aire alelado y sin rumbo fijo. Un coche de la policía pasó despacio, silencioso. Desde la ventanilla, los agentes les echaron un desapasionado vistazo a ellos y al yonqui antes de alejarse calle abajo.
— Me duele otra vez — dijo ella.
Como era previsible desde que empecé a contarles esta historia, buscaron un portal para descansar. Había uno con cartones en el suelo y un mendigo, hombre o mujer, que dormía envuelto en una manta, bulto oscuro en un rincón que apenas se movió con su llegada. Entonces a ella le dolió otra vez. Y otra. Y él miró a su alrededor con la angustia pintada en la cara, y sólo vio al yonqui flaco que los miraba de pie en la entrada del portal. Entonces buscó en el bolsillo y le arrojó su última moneda de veinte duros.
— Busca a alguien que nos ayude — le dijo —. Porque ésta quiere parir.
Entonces ella empezó a llorar y gritar y él tuvo que cogerle la mano y ahuecarle un nido entre las piernas con su propio chaquetón y volver a mirar en torno con resignación desesperada. Y sólo vio la entrada del portal vacía y un semáforo con la luz roja fundida, alternando ámbar y verde, ámbar y verde. Y al mendigo que se levantaba debajo de la manta donde había estado durmiendo con un perrillo, un chucho pequeño y mestizo entre los brazos, y se acercaba a mirarlos con curiosidad, mientras el perro lamía con suaves lengüetazos una de las manos de la chica. Y él, sosteniendo la otra entre las suyas, blasfemó despacio y a conciencia, en voz baja, hasta que sintió sobre los labios la mano libre, los dedos de ella.
— No digas esas cosas — le susurró, crispada la voz por el dolor —. O nos castigará Dios.
Él soltó una carcajada seca y amarga. Entonces llegó el yonqui con un policía, uno de los que antes habían pasado en el coche. Y ella sintió, de pronto, una presencia nueva, cálida, un llanto pequeño y débil entre las piernas. Y exhausta, en un instante de lucidez y paz, se dijo que quizá a partir de ese momento el mundo sería mejor, distinto. Como en los cuentos de Navidad que leía cuando niña.
Él sacó un arrugado paquete de cigarrillos y fumaron los cuatro hombres, mirándola, mientras a lo lejos se escuchaba la sirena de una ambulancia aproximándose. Entonces ella se durmió dulcemente, agotada y feliz, sintiendo latir entre los muslos ensangrentados aquella nueva vida aún húmeda y tibia. Y alrededor, protegiéndolos del frío, les daban calor el perrillo, el mendigo, el yonqui y el policía.
FELIZ FALACIA PARA TODOS.

Guardado
por Bucci @ 12/22/2004 10:59:00 PM
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martes, diciembre 21, 2004 |
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Más de Navidad |
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El otro día con la tontería de que no cargaba el post y lo reescribía se me olvido comentar lo bien que me lo pase en la cena de mi equipo, la cancelación de otras dos, y por seguir con la Navidad y la llegada del invierno hablaremos del producto estrella de la Navidad, al menos hasta Nochebuena.
Pero antes hablemos de la cena del sábado. Fuimos a un asador. La cena fue de cara carisima, pero hay que joderse lo bueno que estaba el cacho carne ese. Bueno el cacho carne, y los entrantes, y el postre, y hasta el vino estaba bueno. El que no estaba muy pallá era el camarero. No ya en el aspecto físico que todos saben que yo de hombres no entiendo y me parecen todos iguales, pero lo de este era algo más intelectual. A quien se le ocurre preguntar (en serio nada de ironias) si alguien quiere pescado en un asador...
Despues del asador, nos fuimos a un sitio recomendado por algunos miembros del equipo. No diré el nombre por no hacer publicidad pero diré que tiene nombre de un antiguo tenor español, y hasta aqui puedo leer.
El caso es que allí entramos y de repente me convertí en un bebe. La edad media del local era por lo menos por lo menos muy superior a la mía. Por un momento temí que en vez de mi copa me pusieran un Cola cao con pastitas al grito de: Pero chaval si casimiro ya ha salido. Por suerte o no quedaban colacaos o el camarero no tenía el mismo sentido del humor estupido que yo y me tuve que conformar con mi copa, y despues con otra, y otra, y a casa a dormir.
Y llega el momento de hablar de... La Loteria.
Que gran invento la loteria. Unos juegan por que quieren que les toque, y otros por si acaso les toca a la gente que le ofrece no quedarse sin el premio. Y claro uno empieza a acumular decimos, participaciones, números para la cesta, y tonterias varias que cuando se quiere dar cuenta uno resulta que ha malgastado medio sueldo en loteria.
Pasado el enfado uno empieza a pensar en que se va a gastar lo que le toque. La primera impresión es siempre Tapar agujeros. Que a saber que tipo de agujeros tiene uno para pulirse el premio de la loto en taparlos. Antes era comprarse un piso, pero eso ya hay que dejarlo para el premio de dos decimos.
Y despues de pensar en que gastarlo siempre se piensa, total, si no va a tocar. Al menos que nos quede la salud.
Y con esos deseos... hasta otra. Que os toque la loteria porque lo que es a mí, este año es imposible. No llevo.
P.D. Para constatar que esto último es cierto, hoy me he pateado 23 administraciones de loteria en busca de 7 decimos para repartir entre los colegas. En todas la misma respuesta... De eso no quedan. De hecho hasta he salido en la tele, en Madrid Directo. Circunstancia que han aprovechado mis fans para llamarme y colapsar mi movil.
Una canción: Lucky (Britney Spears)
Guardado
por Bucci @ 12/21/2004 10:54:00 PM
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domingo, diciembre 19, 2004 |
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viernes, diciembre 17, 2004 |
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jueves, diciembre 16, 2004 |
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La serie de las fiestas Capítulo 1. |
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Yo me pregunto: Si es verdad que hay tanta gente a la que no le gusta la Navidad porque se sigue celebrando?. Salvando la respuesta fácil de porque el Corte Ingles, las tradiciones y demás así lo piden, el caso es que... se sigue celebrando.
Quizá sea que en estos días (tan señalados que diría el Rey) tan llenos de buenos deseos y de tanta hipocresía, uno se sorprende por ver al hijop..a del cuarto, el mismo que pega a la mujer, hablando de paz y amor, de lo mucho que hay que quererse y que a partir del 7 de enero volverá a ser peor que Satanás; o al imbecil del sexto, el que tira las colillas por la terraza jodiendo la ropa tendida... y no creo que haga falta dar más ejemplos.
O yo he estado muy engañado durante los muchos días de mi vida pensando que se puede ser bueno siempre, o me he estado perdiendo lo mejor de la vida: el decir y actuar de un modo y ser lo absolutamente contrario. Por si acaso y como prueba de mi buena fé y de mis buenos propositos intentaré ser como el resto del mundo durante el periodo de Navidades que en mi caso dará comienzo mañana, casi un mes después que el corte ingles lo siento.
En estos días tan señalados voy a ser como el niño de la carta a santa claus. Un niño maldito y un poquito cabrón.
Atentamente: Nano.
P.D. Mi vecino del cuarto no pega a su mujer, y el del sexto tampoco tira las colillas. Eran solo ejemplos. Que nadie vaya a denunciar a mis adorables vecinos.
P.D.2 Empiezo a estar muy cansado de la discriminacion positiva. Porque yo no puedo entrar al Carrefour con mi mochila y cualquier mujer puede entrar con un bolso más grande que mi mochila?. Si alguien sabe las razones que me las comente porfavor.
Una canción: Cambiaré (Riki López)
Guardado
por Bucci @ 12/16/2004 01:00:00 AM
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lunes, diciembre 13, 2004 |
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sábado, diciembre 11, 2004 |
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Las muchas del viernes |
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¿Donde están los lazos de colores en las zapatillas?
Nunca he usado de eso
¿Cuanto hace que no sueñas con descubrir un tesoro?
Veinte minutos
¿De donde has sacado el miedo a que todo cambie?
De dentro de mí.
¿Cuando te volviste árbol y echaste raíces?
Espero no haberlas echado aún.
¿Cuando dejaste de cantar por la calle, y de saltar en los charcos, y
de correr, y de fumar a escondidas y de planear esas escapadas?
Aún no he dejado de hacer eso, salvo lo de fumar, que sólo es si llevo varias copas y la compañia es muy, pero que muy agradable.
¿Cuando empezaste a preferir el hotel al cielo raso?
Siempre
¿Donde has dejado la rabia por las injusticias? ¿Cuanto hace que no
miras si tu desodorante protege la capa de ozono?
Los desodorantes hacen eso? Cagon los metrosesuales...
¿Cuanto hace que pronuncias la frase: no se puede hacer nada? ¿Donde la aprendiste?
No sé. En la escuela quizá?
¿Cuando te hiciste amigo de las normas los reglamentos?
Si son de rol hace 15 años. Si son de otra cosa depende.
¿Porque ya cuando cruzas el río no te paras en la mitad del puente y
escupes mientras formulas un deseo?
No tengo rio que cruzar, pero de todas formas si el puente es muy alto no creo uqe me asomase, tengo vertigo. (Anecdota respecto a esto: En una despedida de soltero en Bilbao, queríamos hacer la gracia de tirarle a la ria desde un puente al futuro marido. Al asomarnos para simular la caida, yo mire pabajo, y medio me maree y casi me voy yo pá la ría)
Una canción: Sopa fría (M-Clan)
Guardado
por Bucci @ 12/11/2004 09:00:00 AM
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jueves, diciembre 09, 2004 |
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lunes, diciembre 06, 2004 |
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Palabras, son solo palabras |
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Ocurre a veces que cuando no tienes la posibilidad de escribir en el momento lo que deseas plasmar en palabras, al rato no recuerdas ni el concepto, ni algunas de las frases que fluyen por tu cabeza. Ocurre también que aunque a veces si recuerdas el concepto de lo que querías expresar, no te acuerdas de los terminos, ni de las situaciones que te llevaron a ella.
En el fondo, todo se reduce a palabras. Algunas dolorosas, algunas amables, pero siempre palabras. Las usas para todo, para hablar de amor, para maldecir, para expresarte, para satisfacer tus necesidades, para escapar...
Lo peor y lo mejor que tienen las palabras es su componente racional. Normalmente, uno se piensa lo que dice temiendo no dañar a los que están a su lado y realmente le importan. Y en algunos casos, hasta se piensa realizar sacrificios, y se permite dejar de lado sus preferencias para ceder en pos de gozar de la compañia de los seres queridos.
Pero en el fondo esas palabras horadan poco a poco el ánimo (bonita palabra, tan vacia de significado como precioso lo que nos quieren dar a entender) y todo se queda en aguantar el temporal, en capear la lluvia de palabras y pensar en que mañana volverá a salir el sol.
Una pelicula: La busqueda
Una canción: Una lluvia violenta y salvaje (Revolver) (Por el motivo de siempre, y aunque parezca que las cosas sean menores que antes, las formas siguen siendo las mismas. NO al Terrorismo sea de la forma que sea)
Guardado
por Bucci @ 12/06/2004 11:55:00 PM
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viernes, diciembre 03, 2004 |
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1- ¿Te gustan las películas de miedo? ¿Hay alguna que te haya impresionado especialmente?
Claro que me gustán. Síp: La tonta del bote, El niño ruiseñor y un rayo de sol.
2- ¿A que tienes miedo?
A los insectos pequeños y asquerosos y a un futuro infeliz.
3- ¿Alguna vez alguien te ha intimidado hasta el punto de llegar a temerle?
Nop. Como mucho a un ligero acojone.
4- ¿En que momento recuerdas haber pasado más miedo por el motivo que sea?
A la vuelta del viaje fin de carrera. Yo me volví sólo un día antes y pille unas turbulencias de cagarse. Además estaba al lado de las alas y veía como se doblaban... y ... espantoso...
5- ¿Puedes decir el nombre de cinco fobias?
Vamos a ver si me acuerdo de esas bonitas tablas delRagnarok... Bibliofobia, Bufonofobia, Agorafobia, Misofobia, y la peor de todas, la Xenofobia.
Una canción: Somos de colores (Tontxu)
Guardado
por Bucci @ 12/03/2004 05:59:00 PM
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